Historia de Chile desde su descubrimiento hasta el año de 1575

Autor: Alonso de Góngora Marmolejo · Período: Colonial (concluida 16 de diciembre de 1575; publicada 1850) · Región: Chile · Licencia: Dominio público

Descripción de la obra Historia de Chile desde su descubrimiento hasta el año de 1575

La Historia de Chile desde su descubrimiento hasta el año de 1575 es el primer texto cronístico testimonial en prosa escrito íntegramente desde Chile y centrado en su historia. Su autor, Alonso de Góngora Marmolejo (Écija, c. 1524 – Santiago de Chile, c. 1576), soldado y encomendero español, llegó al territorio hacia 1549 y participó en las campañas militares de la frontera sur durante más de dos décadas. La crónica fue concluida el 16 de diciembre de 1575 en Santiago de Chile, meses antes de la muerte de su autor. El manuscrito original se conserva en la Real Academia de la Historia de Madrid; permaneció inédito durante más de dos siglos hasta su primera publicación en 1850, y cuenta hoy con una edición crítica moderna a cargo de Miguel Donoso Rodríguez (2010).

La obra cubre un arco cronológico que va desde la expedición de Diego de Almagro al territorio chileno en 1535–1536 hasta el gobierno de Melchor Bravo de Saravia (1568–1575), es decir, cuatro décadas de conquista, colonización y conflicto que constituyen el período fundacional del Reino de Chile. A lo largo de sus capítulos, Góngora Marmolejo narra las entradas y batallas de la Guerra de Arauco, la fundación de las principales ciudades, la muerte de Pedro de Valdivia en Tucapel (1553), los alzamientos del pueblo mapuche y las sucesivas campañas de pacificación que ningún gobernador logró concluir de forma definitiva.

Lo que distingue a esta crónica de otros textos contemporáneos sobre Chile es su singular estructura dual: junto al relato cronológico de los hechos militares y políticos, Góngora Marmolejo incorpora semblanzas morales de los gobernadores. Esos retratos —que evalúan el carácter, las virtudes y los defectos de cada mandatario— acercan el texto a la tradición humanista de la escritura histórica, en la que la historia no es solo la suma de los hechos sino también el resultado de las personas que los protagonizan. Esta dimensión individualizante y moral es infrecuente en el género cronístico colonial y convierte a la obra en un documento tan valioso para la historia de las ideas como para la historia política y militar.

A diferencia de las grandes crónicas jesuitas sobre Chile —como la Historia general del Reyno de Chile de Diego de Rosales— o de la crónica de Mariño de Lobera, revisada por el padre Escobar, la de Góngora Marmolejo es la obra de un laico sin mediación eclesiástica: la voz de un hombre de armas que decidió, al final de su vida, poner en orden la memoria de lo que había vivido y presenciado. Esa posición —al margen de las instituciones religiosas pero dentro del sistema colonial como encomendero— produce un texto con una franqueza y una ambivalencia que lo hacen especialmente rico para la lectura crítica.

En Archivo Cultural presentamos este texto en edición digital para consulta pública, con el propósito de facilitar el acceso a una fuente primaria imprescindible para el estudio del Chile colonial del siglo XVI.

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HISTORIA DE CHILE DESDE SU DESCUBRIMIENTO HASTA EL AÑO DE 1575. ESCRITA POR ALONSO DE GÓNGORA MARMOLEJO, VECINO DE LA CIUDAD DE SANTIAGO DE CHILE.

Porque muchas personas que no han estado en este reino de Chile tienen deseo de saber las cosas que en él han acontecido, así en lo tocante a la tierra y su naturaleza como en los hechos y sucesos de los que lo conquistaron y gobernaron, me ha parecido conveniente poner en orden la memoria de todo ello, según yo lo he visto o lo he sabido de personas fidedignas que se hallaron presentes.

El primero que descubrió esta tierra fue el adelantado don Diego de Almagro, el cual entró por la cordillera nevada con un ejército de españoles e indios y llegó al valle del Coquimbo y más adelante, recorriendo la costa y el interior hasta reconocer que la tierra, aunque de buen temple y fértil en muchas partes, no ofrecía las riquezas de oro y plata que esperaba hallar. Con esta decepción se volvió al Perú, habiendo padecido en los pasos de la sierra fríos tan extremados que muchos de sus gentes perecieron, y otros quedaron con las manos y los pies helados para toda la vida.

Fue después el gobernador Pedro de Valdivia quien emprendió de nuevo la conquista con mejores ánimos y mejor fortuna. Era hombre de gran esfuerzo y de mucho entendimiento en las cosas de la guerra, y gobernó con tanta prudencia en los primeros años que los naturales de la tierra se redujeron al servicio sin notable resistencia. Fundó la ciudad de Santiago, y luego otras poblaciones al sur, en tierras de los araucanos, donde comenzó la guerra más larga y costosa que ha tenido la Corona en las Indias.

De los gobernadores que han tenido este reino diré lo que he alcanzado a saber de su condición y su gobierno, porque entiendo que la historia no solamente debe referir los hechos sino también dar noticia de quiénes los hicieron y de qué manera los hicieron, para que los que vengan después puedan juzgar con más conocimiento de causa lo que cada uno mereció.

Contexto histórico de Historia de Chile desde su descubrimiento hasta el año de 1575

Góngora Marmolejo escribe en 1575 desde una posición singular: la de alguien que llegó a Chile cuando la conquista todavía estaba en sus primeras décadas y que escribe al final de su vida, con la perspectiva de quien ha visto cómo ese proceso —que parecía destinado a concluir pronto— se ha convertido en un conflicto sin horizonte de resolución. Esa distancia temporal entre los hechos vividos y el momento de la escritura confiere a la crónica una densidad reflexiva que no siempre está presente en los textos redactados en el calor de los acontecimientos.

El período que cubre la obra —1535 a 1575— es el de la fundación del Reino de Chile como entidad política y administrativa dentro de la Monarquía Hispánica. En esas cuatro décadas se fundan las principales ciudades (Santiago en 1541, Concepción en 1550, Valdivia en 1552), se estructura el sistema de encomiendas que organiza la economía colonial, y sobre todo se consolida el patrón que definirá la historia colonial chilena durante siglos: una frontera militar en el sur, más allá del río Biobío, donde el pueblo mapuche mantiene una resistencia que ninguna campaña logra quebrar definitivamente.

La Guerra de Arauco es el telón de fondo permanente de la crónica y el horizonte que organiza implícitamente todos sus relatos. La muerte de Pedro de Valdivia en la batalla de Tucapel (diciembre de 1553) a manos de un ejército mapuche liderado por Caupolicán y Lautaro —un episodio que Góngora Marmolejo narra con detalle y con la ambivalencia característica de quien admira al adversario sin dejar de pertenecer al bando contrario— marca el momento en que la conquista revela sus límites y la colonización asume su carácter indefinidamente provisional al sur de la frontera.

El año de conclusión de la crónica, 1575, coincide con el final del gobierno de Melchor Bravo de Saravia, el sexto gobernador del reino y el último que Góngora Marmolejo pudo conocer directamente. Para ese momento, el patrón de la colonia estaba establecido: una ciudad capital próspera en el norte-centro, ciudades fundadas y refundadas repetidamente en el sur, y una frontera militar cuya estabilidad dependía de recursos que la Corona tardaba en enviar. Ese diagnóstico implícito —el reino es rico en esperanzas pero pobre en soluciones— recorre la crónica de principio a fin.

La obra se sitúa en el extremo inicial de la tradición cronística sobre Chile, anterior a las grandes síntesis del siglo XVII. Junto a la Crónica del Reino de Chile de Mariño de Lobera —redactada en los mismos años pero publicada con mayor difusión— constituye el corpus testimonial de primera generación sobre la conquista: textos escritos por quienes estuvieron allí, antes de que la distancia y la institucionalización académica transformaran esa memoria viva en historia codificada.

Material complementario

Nota editorial y análisis de Historia de Chile desde su descubrimiento hasta el año de 1575

La Historia de Chile desde su descubrimiento hasta el año de 1575 es un texto que recompensa la lectura lenta y atenta: su riqueza no está en la espectacularidad del relato sino en la acumulación de detalles, en los juicios morales que asoman entre las líneas y en la tensión entre la lealtad al proyecto colonial y la honestidad del testigo.

Las semblanzas de los gobernadores: historia humanista en el límite del mundo

El rasgo más original de la crónica es su galería de retratos morales de los gobernadores de Chile. Góngora Marmolejo no se limita a narrar qué hicieron: evalúa cómo eran, qué defectos los limitaron, qué virtudes los sostuvieron en circunstancias extremas. Este procedimiento —que remite a la tradición de las vidas de Plutarco, aunque sin su sistematicidad— es infrecuente en las crónicas de conquista, más inclinadas al relato de hazañas que al análisis de caracteres. Introduce en el texto una dimensión ética que lo distingue de los simples diarios de campaña: la historia no es solo lo que pasó sino también lo que reveló sobre quienes la protagonizaron.

Esos retratos son también, inevitablemente, documentos de las lealtades y los rencores de su autor. Góngora Marmolejo elogia a quienes lo trataron bien y es más crítico con quienes no lo hicieron; sus juicios sobre algunos gobernadores están mediados por experiencias personales que el texto no siempre explicita. Leer las semblanzas exige, por tanto, una doble atención: a lo que dicen sobre el retratado y a lo que revelan sobre el retratista.

La voz del laico: entre la espada y la pluma

A diferencia de Mariño de Lobera —cuya crónica fue reescrita por el jesuita Escobar— o de Rosales —que escribe desde la perspectiva intelectual y evangelizadora de la Compañía de Jesús—, Góngora Marmolejo es un cronista laico que no responde a ninguna institución eclesiástica. Esa autonomía tiene consecuencias textuales claras: sus juicios sobre los religiosos son más libres, su descripción de los conflictos entre el poder civil y el eclesiástico es más directa, y su representación de la violencia de la conquista no está filtrada por la necesidad de justificar una misión evangelizadora. Es, en ese sentido, una voz más descarnada que las crónicas jesuitas, aunque no por ello más objetiva: los sesgos del encomendero sustituyen a los del misionero.

La crónica como cierre de una vida

Hay en el texto un elemento biográfico que no debe pasarse por alto: Góngora Marmolejo concluye la crónica el 16 de diciembre de 1575 y muere al año siguiente, hacia 1576. Escribió, pues, su historia de Chile en los últimos meses de su vida, con la conciencia explícita o implícita de que se trataba de un balance final. Esa condición de testamento intelectual impregna el tono del texto: no hay en él la urgencia del que quiere convencer a la Corona de algo, ni la pedagogía del misionero que intenta allanar el camino a los que vendrán. Hay, en cambio, el esfuerzo de quien quiere dejar en orden la memoria de lo que vivió, antes de que esa memoria desaparezca con él.

Posición en el corpus cronístico chileno

La crónica de Góngora Marmolejo ocupa una posición de bisagra dentro de la historiografía colonial sobre Chile. Es la primera en trazar el arco completo de la conquista desde Almagro hasta el presente del autor; es la única escrita por un laico sin mediación eclesiástica; y es, junto a la de Mariño de Lobera, el testimonio de primera mano más detallado sobre el período 1549–1575. Las crónicas posteriores —Rosales, Córdoba Figueroa, Carvallo y Goyeneche— la toman como fuente, explícita o implícitamente, lo que confirma su condición de texto fundacional del género cronístico chileno. La edición crítica de Miguel Donoso Rodríguez (2010) ha puesto a disposición de los investigadores el texto con el aparato analítico que merece.

Conclusión crítica

Leer la Historia de Chile desde su descubrimiento hasta el año de 1575 es asomarse a la memoria de un hombre que dedicó su vida adulta a la conquista de un territorio que nunca terminó de conquistarse, y que al final de esa vida decidió escribir lo que había visto. El resultado es un texto imperfecto, parcial, cargado de silencios y de sesgos —como toda crónica— pero también extraordinariamente vivo: la voz de un testigo que habla desde adentro del proceso colonial con una franqueza que sus sucesores, más institucionalizados, rara vez se permitieron.

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Preguntas frecuentes

¿Este libro es legal para descargar?

Sí. Este documento pertenece al dominio público y puede descargarse y consultarse libremente.

¿Quién fue Alonso de Góngora Marmolejo?

Alonso de Góngora Marmolejo (Écija, Andalucía, c. 1524 – Santiago de Chile, c. 1576) fue un soldado, encomendero y cronista español. Llegó a Chile hacia 1549 y participó en las campañas militares de la frontera sur durante más de dos décadas. La Historia de Chile desde su descubrimiento hasta el año de 1575 es su única obra conocida, concluida en diciembre de 1575, meses antes de su muerte. Es el primer cronista laico del Chile colonial, y su condición de testigo directo de cuatro décadas de conquista y colonización le confiere una autoridad documental excepcional.

¿Cuándo y dónde fue publicada por primera vez?

La crónica permaneció inédita durante más de dos siglos y medio. Fue publicada por primera vez en 1850 en Madrid, dentro de la Colección de Documentos Inéditos para la Historia de España. El manuscrito original, conservado en la Real Academia de la Historia de Madrid, sirvió de base para esa edición y para las posteriores. La edición crítica más reciente y completa es la de Miguel Donoso Rodríguez, publicada en 2010, que incluye estudio preliminar, anotaciones y aparato crítico.

¿Qué diferencia a esta crónica de la de Mariño de Lobera?

Ambas crónicas cubren un período similar y tienen en común la perspectiva del soldado-testigo. Las diferencias son, sin embargo, sustanciales. La de Mariño de Lobera fue revisada y reescrita por el jesuita Bartolomé de Escobar, lo que incorpora una capa interpretativa eclesiástica ausente en Góngora Marmolejo. Este último escribe sin mediación institucional, con mayor libertad de juicio sobre los religiosos y el poder eclesiástico. Además, la estructura de semblanzas morales de los gobernadores es un rasgo propio de Góngora Marmolejo sin equivalente en Mariño de Lobera. Leídas juntas, las dos crónicas se complementan y permiten contrastar perspectivas sobre los mismos eventos.

¿Existe alguna edición crítica moderna?

Sí. La edición crítica moderna de referencia es la de Miguel Donoso Rodríguez, publicada en 2010. Ofrece el texto establecido a partir del manuscrito original, con notas de identificación histórica y geográfica, estudio preliminar sobre el autor y la obra, y un aparato crítico que permite al investigador situar cada pasaje en su contexto. Es la edición recomendada para el trabajo académico con este texto.

¿Qué otras crónicas coloniales sobre Chile complementan esta obra?

Las fuentes más directamente complementarias son la Crónica del Reino de Chile de Pedro Mariño de Lobera —contemporánea y de alcance temático similar— y la monumental Historia general del Reyno de Chile de Diego de Rosales, escrita décadas después con mayor distancia reflexiva. Para el contexto literario de la conquista, la Araucana de Alonso de Ercilla —poema épico cuya redacción coincide parcialmente con los años en que Góngora Marmolejo vivía en Chile— ofrece una perspectiva paralela e imprescindible sobre los mismos hechos.

¿En qué formato está disponible?

PDF compatible con lectores digitales.