CANTO A LA ARGENTINA [FRAGMENTOS]
¡Argentina! ¡Argentina! ¡Argentina!
La voz de la Pampa
tiene un acento primordial que vibra
como si fuese el eco del pasado
de la tierra sin límites y libre;
y mezclado el rumor de las ciudades
oigo el galope de los potros salvajes
y el viento que las espigas dobla
y el fragor de los grandes ríos.
¡Plata del Río de la Plata!
¡Paraná de las aguas bravas!
¡Uruguay de las márgenes tranquilas!
Vosotros sois los lazos de plata y oro
con que la tierra ata a sus hijos
y los llama y los junta
bajo el ala de su cielo inmenso.
Han llegado de todos los confines
los que buscan la tierra prometida:
el vasco de los montes legendarios,
el genovés de las galeras antiguas,
el español que lleva en sí la herencia
de Roma y de Cartago;
el eslavo de las estepas blancas,
el hebreo errante que al fin halla su Sión,
el árabe del desierto luminoso,
el hijo del Tíber y del Danubio.
Y todos ellos, bajo este cielo nuevo,
sienten la misma sed de la esperanza,
y todos ellos labran con sus manos
la Argentina que sueñan y que cantan,
la Argentina que es de todos
como es de todos el sol y como el viento
que pasa sobre los campos sin preguntar
de qué patria viene ni adónde va.
¡Oh tierra de promisión y de destino!
Tu nombre suena como una campana
que convoca a los pueblos del trabajo;
tu nombre brilla como una estrella
en el cielo de Occidente
donde Colón vio la aurora de un mundo
que los siglos aguardaban.
Canta, Argentina, tu canción futura.
No es la canción del espacio que termina
sino la canción del espacio que empieza.
No es el canto del crepúsculo que muere
sino el himno del alba que amanece
sobre los ríos inmensos
y sobre las ciudades que despiertan
y sobre los campos que florecen
y sobre los hombres que trabajan
y sobre los niños que nacen
para heredar la promesa de la tierra.
PAX [POEMA COMPLETO]
Paz en las tierras y en las ondas,
paz en los cuerpos y en las almas,
paz en las bocas que pronuncian
el gran nombre que a todos calma.
Paz para el árbol que da frutos,
paz para el hombre que los labra,
paz para la mujer que teje
con sus manos el pan de mañana.
No hay gloria en la espada que hiere,
no hay triunfo en el cañón que mata;
la gloria verdadera es la siembra
y el triunfo es la mies que se alza.
¡Paz! La palabra que los sabios
escribieron con letras de gracia,
la palabra que Cristo dejó
en el aire de la madrugada.
Paz en las lenguas que son distintas,
paz en las razas que el mundo abarca,
paz en el espíritu que sueña
y en la mano que edifica y labra.
AGENCIA [POEMA COMPLETO]
Mataron a Estébanez.
Se cayó don Estanislao.
Hubo una catástrofe en Argos.
Mataron a ocho. Dos escaparon.
El vapor «Hidalgo» se hundió.
Marchena habló. No se le oyó.
El colega «La Voz del Tajo»
recibió tremendo bajo.
Catástrofe en los Apeninos.
Muertos en número de veinte.
El príncipe de los destinos
llegó a palacio. Muy contento.
El canal de Panamá
no va, no va, no va...
El canal de Panamá
va, va, va, va...
El señor Maura o Canalejas...
Los moros se portan muy mal.
Hay langosta en las Vegas.
(Más detalles por el cablegráfico especial.)
CANTO A LA ARGENTINA [ESTROFA FINAL]
¡Argentina, Argentina, Argentina!
Que tu nombre resuene en todos los vientos,
que tu nombre se diga en todas las lenguas,
que tu nombre sea luz para los que en tinieblas
buscan la tierra donde el hombre es libre
y la vida es posible y el trabajo es sagrado
y el porvenir es ancho como tus pampas
y claro como tu cielo del Sur
y profundo como tus ríos
que van al mar cantando.