La gitanilla, que se llamaba Preciosa, era la más hermosa criatura que se podía hallar, no solo entre los gitanos, sino entre cuantas damas se preciaban de bellas. Criada en libertad, mostraba tal discreción y donaire que todos se admiraban de verla.
En otra parte de la obra, dos muchachos, Rinconete y Cortadillo, se encuentran en Sevilla y, movidos por la astucia y la necesidad, se introducen en el mundo del hampa. Allí descubren una curiosa cofradía de ladrones gobernada con reglas propias, espejo deformado pero elocuente de la sociedad.
El licenciado Vidriera, tras un extraño encantamiento, cree estar hecho de vidrio y teme romperse al menor contacto. En su locura, sin embargo, pronuncia sentencias llenas de agudeza que revelan verdades incómodas sobre la condición humana.
Finalmente, dos perros, Cipión y Berganza, adquieren la facultad de hablar durante una noche y relatan sus vidas, comentando con ironía los vicios y virtudes de los hombres. Así, Cervantes demuestra que incluso desde la ficción más audaz puede alcanzarse una profunda reflexión moral.
Estas novelas, diversas en forma y contenido, comparten una misma mirada: comprensiva, crítica y profundamente humana, que confirma a Cervantes como uno de los grandes narradores de todos los tiempos.