Carlos, Príncipe de las Españas, Hijo del Muy Alto y
Poderoso Señor Don Felipe, Rey de las Españas y
Muy Alto y Muy Serenísimo Señor
Habiendo pasado a estas nuevas regiones de Indias y como en ellas hubiese y
aconteciesen cosas dignas de perpetua memoria, vi las no tener en el grado que
se deben tener, y los casos acontecidos que cada un día acontecían vi los quedar
en olvido y los españoles, hijos de nuestra España. Su inclinación es en supremo
grado y su intento tal que se inclina más. Es tanta su valerosidad que, en todos
los negocios que emprenden, procuran subir a más y valer más. Hallándome en
estas provincias de Chile en su descubrimiento y conquista, y población y
sustentación con don Pedro de Valdivia, vasallo y servidor de la corona real de
España, al cual servicio fue muy aficionado como caballero que representaba la
persona real, le seguí y aun le serví hasta lo último de sus dias. Viendo que
pasaban cosas dignas de perpetua memoria y porque no quedasen en el olvido
que otras suelen quedar, acordé de ponerlas en el registro para hacer a Vuestra
Alteza con ello algún pequeño servicio, porque tendré por cierto Vuestra Alteza
lo recibirá con la voluntad con que le ofrezco esta relación y crónica que tratará
de los hechos de don Pedro de Valdivia, vuestro gobernador que fue, y de los
españoles que con él vinieron de nuestra España en el cual descubrimiento y
hambres, y fríos que en la sustentación se pasó y de lo más importante de ello.
Serenísimo Señor, he hecho y recopilado esta relación de lo que yo por mis ojos
vi y por mis pies anduve y con la voluntad seguí para que los que leyeren u
oyeren esta relación se animen a semejantes descubrimientos, entradas
conquistas, y poblaciones, y en ellas empleen sus ánimos y esfuerzos en servicio
de sus príncipes y señores como este don Pedro de Valdivia lo hizo. No tuviera
atrevimiento a la contrariedad del mundo y sus varios juicios mas, con la
esperanza y favor de Vuestra Alteza que como cosa suya la amparara de tal
suerte que ose libremente andar por el mundo, porque muchos que han escrito
y escriben buscan señores elegir sus obras. Para elegir ésta bailé a Vuestra
Alteza que es el mayor príncipe del mundo, al cual suplico perdone mi
atrevimiento, porque parecer ante tan grande príncipe y para ir cumplida de
vocablos semejante lectura había la de escribir un tal hombre como Tolomeo
o tito Livio o Valerio u otro de los grandes escritores.