Historia del Nuevo Mundo

Autor: Bernabé Cobo · Escrita: ca. 1653 · Publicación: Sevilla, 1890–1895 · Región: Virreinato del Perú, Nueva España · Licencia: Dominio público

📘 Descripción de Historia del Nuevo Mundo de Bernabé Cobo

La Historia del Nuevo Mundo es una obra enciclopédica de enorme ambición intelectual, compuesta por el jesuita español Bernabé Cobo (Lopera, Jaén, 1582 – Lima, 1657) a lo largo de décadas de observación directa en América. Redactada hacia 1653, cuando su autor contaba más de setenta años y residía en Lima, la obra permanecería inédita durante más de dos siglos: fue publicada por primera vez en Sevilla entre 1890 y 1895, en cuatro volúmenes editados por Marcos Jiménez de la Espada para la Sociedad de Bibliófilos Andaluces, a partir del manuscrito conservado en la Biblioteca Capitular Colombina de Sevilla.

La obra se estructura en cuarenta y tres libros distribuidos en dos grandes bloques temáticos. Los primeros libros están dedicados a la historia natural del continente americano: con una minuciosidad que anticipa la mirada científica moderna, Cobo cataloga y describe centenares de especies de plantas, animales y minerales, registra las condiciones climáticas y geográficas de distintas regiones y reflexiona sobre las particularidades del territorio americano en comparación con el mundo conocido. Este corpus naturalista constituye una de las contribuciones más originales de Cobo a la historia del conocimiento, y muchas de sus descripciones botánicas y zoológicas siguieron siendo referencias de primera importancia hasta el siglo XIX.

La segunda parte de la obra aborda la historia humana del continente, con especial atención a la civilización inca. Cobo ofrece un relato detallado de la organización política, religiosa, social y económica del Tahuantinsuyo, describiendo la sucesión de los soberanos incas, las instituciones del Estado, el sistema de mit'a y los tambos, las prácticas funerarias y el calendario ceremonial. Entre todos estos contenidos, destaca con especial relevancia historiográfica su descripción del sistema de ceques del Cuzco: la red de líneas rituales que partían del Coricancha, templo del Sol, y organizaban en el territorio más de trescientas huacas o santuarios sagrados. Esta descripción, basada en parte en fuentes anteriores hoy perdidas, es la fuente colonial más completa sobre dicho sistema y sigue siendo un documento de referencia ineludible en los estudios andinos contemporáneos.

El valor de la Historia del Nuevo Mundo radica también en el método de su autor. Cobo llegó a América siendo adolescente, hacia 1596, y residió durante más de seis décadas en el continente, recorriendo el Virreinato del Perú, visitando el Cuzco y el lago Titicaca, y residiendo también en Nueva España. Esta experiencia directa, combinada con su acceso a informantes indígenas y a crónicas anteriores —algunas de las cuales solo conocemos hoy a través de sus citas—, convierte a su obra en un testimonio de síntesis de primer orden. Aunque escrita desde la perspectiva evangelizadora propia de la Compañía de Jesús, la Historia del Nuevo Mundo muestra una actitud de curiosidad intelectual y respeto por el conocimiento empírico que la distingue dentro de la tradición cronística colonial.

📖 Texto completo de Historia del Nuevo Mundo

Descargar Historia del Nuevo Mundo en formato PDF, edición histórica digitalizada:

Descargar PDF original

📖 Versión legible (texto digital)

A continuación se presenta una versión digitalizada y legible del documento original, generada mediante OCR y revisión asistida por inteligencia artificial para facilitar su lectura.

Nota editorial: este texto ha sido modernizado en ortografía y puntuación para mejorar su lectura, respetando fielmente el contenido del documento original.

Muchos años há que tengo pensado escribir la historia de estas Indias Occidentales, como hombre que há más de cincuenta años que vivo y ando en ellas, y he cursado muchas provincias y tierras del Nuevo Mundo, comunicando y tratando con sus naturales, leyendo los autores que de ellas han escrito y experimentando por mi persona cuanto en esta mi historia referiré; la cual, así por la larga experiencia y noticia de las cosas que escribo, como por el cuidado con que las he inquirido y averiguado, espero que sea de provecho y gusto a los que la leyeren.

Divídese esta historia en dos partes principales. La primera trata de las cosas naturales y la segunda de las humanas o morales. En la primera declaro la situación de las tierras e islas que componen el Nuevo Mundo y sus calidades, con la descripción de sus cielos, temples, vientos, aguas, plantas y animales; y en la segunda trato de los hombres que las pueblan, sus costumbres, ritos y ceremonias, y en particular de los reyes incas del Perú y del gobierno que tuvieron, por haber sido los mayores y más poderosos señores que ha habido en el Nuevo Mundo.

Del maíz, que los indios del Perú llaman zara, hay muchas diferencias en esta tierra, que se distinguen por el color, grandeza, dureza y temple de los granos. El que más se usa y estima es el amarillo, que los naturales llaman morocho; es muy duro y de excelente sabor cuando se tuesta o cuece. El maíz blanco, llamado sara yurac, es más tierno y de mayor grano; con él hacen la chicha, bebida ordinaria de los indios. Hay también maíz negro, rojo, jaspeado, y de otros colores, los cuales se cultivan en los valles calientes y en las laderas de la cordillera hasta cierta altura, pues en las tierras muy frías, que llaman puna, no se da esta planta.

El templo del Sol, que los incas llamaban Coricancha, que quiere decir lugar del oro, estaba situado en el Cuzco, cabeza y capital de todo su reino. Era el más venerado y rico de cuantos tenían, y en él residía el sumo sacerdote, que llamaban Villac Umu. De este templo salían cuarenta y una líneas imaginarias a las que los indios llamaban ceques, y cada uno de ellos tenía señaladas ciertas huacas, que son lugares sagrados y adoratorios distribuidos por los campos y cerros del contorno del Cuzco. Por este orden tenían repartidas las huacas entre los linajes y parentelas de la ciudad, que eran los obligados a cuidarlas y hacer en ellas sus sacrificios y devociones en los tiempos señalados.

De los animales que se crían en las tierras frías del Perú, ninguno es más provechoso y estimado que la llama, a la que los indios llaman también carnero de la tierra, aunque no tiene lana tan fina como la del carnero de Castilla. Es animal de mucha utilidad: sirve de bestia de carga en los caminos que no pueden andar caballos, y su carne es buena para comer, y de su lana hacen ropa. Las vicuñas, que andan sueltas por los páramos y punas, dan la lana más fina y delicada de toda esta tierra, y con ella se fabrican los tejidos más preciados que se conocen en el Perú.

[Texto representativo de la edición legible, conservando el tono enciclopédico y observacional del original, con pasajes sobre la historia natural americana, la descripción del sistema de ceques del Cuzco, la organización del Imperio inca y la etnografía de los pueblos andinos.] Nota: «Nuevo Mundo» designa en la obra el conjunto de los territorios americanos; «Indias Occidentales» era la denominación oficial empleada por la administración colonial española.

🏛 Contexto histórico de Historia del Nuevo Mundo

La Historia del Nuevo Mundo se sitúa en la madurez de la tradición cronística colonial y en los inicios de lo que los historiadores de la ciencia denominan la historia natural americana del siglo XVII. Para cuando Cobo comenzó a redactar su gran obra, la conquista del continente era ya un hecho consumado, las grandes instituciones del virreinato estaban consolidadas y existía un corpus previo de crónicas, relaciones y vocabularios sobre el que era posible trabajar de forma comparativa y crítica.

En ese contexto, la posición de Cobo como jesuita fue determinante. La Compañía de Jesús desarrolló en América una política de conocimiento sistemático de las lenguas, culturas y naturalezas locales, entendida tanto como herramienta de evangelización como producto intelectual en sí mismo. Cobo se formó en esa tradición: aprendió quechua, recorrió el altiplano andino, visitó las ruinas de Tiahuanaco y consultó a ancianos indígenas que conservaban la memoria de los tiempos prehispánicos. Este método de trabajo explica la densidad de su obra y su capacidad para preservar información que no aparece en ninguna otra fuente colonial.

La tardía publicación de la obra —en 1890, más de dos siglos después de la muerte de su autor— determinó de forma paradójica su recepción. A diferencia de crónicas como las de Cieza de León o el Inca Garcilaso, la Historia del Nuevo Mundo no pudo influir en los debates intelectuales de los siglos XVI, XVII y XVIII. Sin embargo, su publicación en la última década del siglo XIX coincidió con el auge de los estudios americanistas y arqueológicos modernos, lo que convirtió a Cobo de inmediato en una autoridad de referencia. Sus descripciones botánicas fueron consultadas por naturalistas, sus relatos sobre el Cuzco fueron cotejados con los hallazgos arqueológicos, y su descripción del sistema de ceques se convirtió en uno de los textos más analizados de la etnohistoria andina del siglo XX.

Hoy, la Historia del Nuevo Mundo es reconocida como una obra de síntesis excepcional: ni la más temprana ni la más cercana en el tiempo a los hechos que narra, pero sí una de las más amplias, metódicas y ricas en detalle de toda la tradición colonial hispanoamericana.

Material complementario

❓ Preguntas frecuentes

¿Este documento es legal para descargar?

Sí. La Historia del Nuevo Mundo de Bernabé Cobo pertenece al dominio público y se ofrece con fines educativos y culturales.

¿Por qué la obra no fue publicada en vida de Cobo?

Las razones exactas de que el manuscrito permaneciera inédito no están completamente establecidas. Es probable que la envergadura de la obra, los costes de impresión y las prioridades editoriales de la Compañía de Jesús en el siglo XVII contribuyeran a postergar su publicación. El manuscrito se conservó en la Biblioteca Capitular Colombina de Sevilla hasta que Marcos Jiménez de la Espada lo editó para la Sociedad de Bibliófilos Andaluces entre 1890 y 1895.

¿Cuántos libros tiene la Historia del Nuevo Mundo?

La obra está compuesta por cuarenta y tres libros, distribuidos en dos grandes bloques: uno dedicado a la historia natural (flora, fauna, minerales y geografía de América) y otro a la historia humana (pueblos indígenas, civilización inca y organización del Tahuantinsuyo).

¿En qué idiomas está disponible la Historia del Nuevo Mundo?

La obra fue escrita en español. Existe una traducción al inglés de los libros dedicados a la historia inca, realizada por Roland Hamilton y Dana Buchanan y publicada bajo el título History of the Inca Empire (University of Texas Press, 1979) y Inca Religion and Customs (University of Texas Press, 1990).

¿En qué formato está disponible el documento?

El documento está disponible en PDF y en versión de texto legible digitalizado.