Fray Marcos de Niza

Fraile franciscano, explorador y cronista
c. 1495–1558 · Activo en Nueva España

Portada de la Relación de fray Marcos de Niza sobre la expedición a Cíbola, 1539, conservada en el Archivo General de Indias

🧑‍🏫 ¿Quién fue fray Marcos de Niza?

Marcos de Niza nació hacia 1495 en Niza, ciudad que pertenecía entonces al Ducado de Saboya bajo soberanía de la Corona de Aragón —sus contemporáneos lo consideraban por ello tanto francés como español, según el contexto—, y profesó como hermano en la provincia franciscana de San Luis, en Aquitania. Hacia 1530 pasó a España y al año siguiente embarcó hacia América, llegando primero a Santo Domingo y trasladándose después al Virreinato del Perú, donde se convirtió en uno de los primeros custodios y comisarios de los franciscanos en esa provincia, en 1532. Los años peruanos fueron intensos y turbios: Marcos de Niza fue testigo directo de los sucesos de Cajamarca y del proceso y ejecución de Atahualpa, sobre los que escribió un testimonio que circuló entre los franciscanos y que fue una de las fuentes que nutrien la posterior Brevísima relación de la destrucción de las Indias de Bartolomé de las Casas. En 1534 se encontraba en la actual Ecuador, mediando en los conflictos entre los conquistadores, y hacia 1536 en Guatemala, desde donde escribió al obispo Juan de Zumárraga, quien lo reclamó para la Nueva España.

Llegó a México en 1537, en un momento en que los supervivientes de la expedición de Pánfilo de Narváez —entre ellos Álvar Núñez Cabeza de Vaca y el hombre esclavizado Estevanico— acababan de regresar de su portentosa travesía de ocho años desde Florida hasta Sinaloa, trayendo con ellos noticias vagas pero emocionantes sobre poblaciones numerosas y objetos de turquesa al norte. El virrey Antonio de Mendoza había retenido a Estevanico y diseñaba en secreto una expedición de reconocimiento al norte. La elección de fray Marcos para encabezarla no fue casual: su superior franciscano fray Antonio de Ciudad Rodrigo lo había recomendado como hombre piadoso, familiarizado con cosmografía y navegación, experimentado en América y capaz de liderar un viaje de descubrimiento sin armas. El virrey le entregó instrucciones escritas detalladas: tomar nota de la orografía, la flora, la fauna, los grupos indígenas, la fertilidad del suelo y la proximidad al océano, y enviar cruces de madera cuyo tamaño indicara la importancia de las noticias. Tenía cuarenta y cuatro años cuando partió de Culiacán en la primavera de 1539.

Regresó a la Ciudad de México en agosto de ese año y entregó su informe oficial a sus superiores franciscanos el 26 de agosto de 1539, presentándolo después al virrey el 2 de septiembre. Lo que la Relación describía —una ciudad grande y próspera al norte, avistada desde lejos, cuyas casas eran de piedra con portales adornados de turquesas y que era tan solo la más pequeña de las siete— bastó para convencer a Mendoza de organizar la gran expedición militar bajo el mando de Francisco Vázquez de Coronado. Marcos acompañó esa expedición como guía hasta que, en julio de 1540, Coronado llegó al pueblo zuñi de Hawikuh y lo declaró públicamente mentiroso ante sus hombres. Fue enviado de regreso a México en medio del resentimiento general de los expedicionarios, que habían hipotecado fortunas y cruzado desiertos basándose en su relato. Ocupó durante un tiempo el cargo más alto de los franciscanos en la Nueva España —provincial—, pero su reputación no se recuperó. Enfermó de artritis, que lo fue postrado progresivamente; en 1554 un hermano de orden lo describía como tullido de pies y manos. Murió en el convento de San Francisco de la Ciudad de México el 25 de marzo de 1558, desprestigiado y olvidado, sin saber que el debate sobre si había mentido o no continuaría durante más de cuatro siglos y medio.

🏛 Importancia histórica y cultural

La importancia de fray Marcos de Niza en la historia colonial de América del Norte descansa sobre un documento de menos de veinte folios y sobre la gigantesca cadena de consecuencias que ese documento desencadenó. Su Relación de 1539 es la fuente que convenció al virrey Mendoza de invertir decenas de miles de ducados en la expedición de Coronado, la que llevó a trescientos soldados y miles de aliados indígenas a cruzar durante dos años los desiertos del actual Arizona y Nuevo México, la que produjo el primer contacto europeo documentado con los pueblos zuñi, hopi y las comunidades Pueblo del río Grande, y la que desencadenó el proceso de exploración que dos siglos y medio más tarde haría del suroeste norteamericano un territorio conocido y cartografiado. Todo eso a partir de un texto cuya veracidad ha estado en cuestión desde el mismo día en que Coronado llegó a Hawikuh.

La cuestión de la veracidad de la Relación es el núcleo de la relevancia historiográfica de Marcos de Niza y el problema que lo convierte en un caso de estudio excepcional sobre la naturaleza de los documentos coloniales. La acusación más grave —que el fraile nunca llegó a ver Cíbola y fabricó su descripción para no regresar con las manos vacías tras la muerte de Estevanico— fue formulada por primera vez por el propio Coronado en 1540 y ha sido sostenida por historiadores tan influyentes como Cleve Hallenbeck en su estudio de 1949. Los argumentos son poderosos: el tiempo disponible entre la muerte de Estevanico y el regreso de Marcos a Culiacán es insuficiente para cubrir la distancia que separa el punto donde recibió la noticia del pueblo zuñi de Hawikuh; y la descripción de la ciudad como más extensa que la Ciudad de México es tan inverosímil —Hawikuh era un modesto asentamiento de quizás trescientas familias— que difícilmente puede explicarse como mera exageración de una visión real a distancia. La posición contraria, articulada con mayor rigor en la edición crítica de la Relación que Jerry Craddock publicó en Romance Philology en 1999, señala que el texto no afirma haber entrado en la ciudad, que la descripción podría resultar de información oral de sus acompañantes indígenas, y que acusar de mentira deliberada requiere pruebas que los documentos disponibles no proporcionan. El debate permanece abierto y es improbable que se cierre.

Más allá del problema de la veracidad, la figura de Marcos de Niza ilumina varios aspectos estructurales de la exploración colonial que trascienden su caso particular. Sus instrucciones escritas del virrey Mendoza son uno de los documentos más detallados que se conservan sobre el protocolo de una expedición de reconocimiento en la Nueva España del siglo XVI: qué debía observar, cómo debía registrarlo, qué podía prometer y qué no, cómo debía relacionarse con los grupos indígenas. La tensión entre esas instrucciones —que ordenaban prudencia y objetividad— y el resultado de la Relación —que produjo expectativas que ninguna realidad podía satisfacer— documenta el mecanismo por el que la imaginación colonial transformaba los datos de la experiencia en leyendas de riqueza. En ese sentido, fray Marcos de Niza no es solo el autor de un documento disputado: es el eslabón que une la leyenda medieval de las Siete Ciudades con la realidad geográfica del suroeste norteamericano, y el hombre cuyo informe trazó, involuntariamente, el primer mapa imaginario de ese territorio.

📚 Datos destacados sobre fray Marcos de Niza

📚 Obras y fuentes sobre fray Marcos de Niza

La producción documental de Marcos de Niza es escasa y la mayor parte se conserva en manuscrito. Se incluye a continuación su obra principal y las fuentes primarias que permiten reconstruir su trayectoria y la controversia sobre su expedición.

❓ Preguntas frecuentes sobre fray Marcos de Niza

¿Dónde puedo leer la Relación de fray Marcos de Niza?

La Relación de 1539 pertenece al dominio público. El manuscrito original puede consultarse en el Archivo General de Indias de Sevilla, que ofrece acceso digital gratuito a través del Portal de Archivos Españoles (PARES). La edición crítica más rigurosa es la de Jerry Craddock, publicada en la revista Romance Philology (vol. 53, núm. 1, 1999), disponible en bibliotecas universitarias con acceso a esa publicación. Una versión en español con traducción inglesa fue incluida por George P. Hammond y Agapito Rey en Narratives of the Coronado Expedition, 1540–1542 (University of New Mexico Press, Albuquerque, 1940), que reúne todos los documentos primarios de la expedición de Coronado.

¿Las obras de fray Marcos de Niza son de dominio público?

Sí. Marcos de Niza murió en 1558, por lo que todos sus documentos pertenecen al dominio público en la totalidad de los países del mundo. Las ediciones críticas y las traducciones modernas tienen su propia protección como obras derivadas; se recomienda verificar la licencia de cada edición antes de reproducir esos materiales complementarios.

¿Qué eran las Siete Ciudades de Cíbola?

La leyenda de las Siete Ciudades tiene un doble origen. Por un lado, una tradición medieval europea que situaba en algún punto al oeste del océano siete ciudades fundadas por obispos portugueses que habían huido de la invasión árabe de la Península Ibérica; por otro, la palabra Cíbola, que deriva probablemente de shi-wo-na, término con el que los zuñi designaban el conjunto de sus pueblos. El relato de Álvar Núñez Cabeza de Vaca sobre sus años entre grupos indígenas del norte y sus referencias vagas a poblaciones grandes y turquesas fue la chispa que fundió las dos tradiciones en una sola expectativa: que al norte de la Nueva España existían ciudades comparables a Tenochtitlán o al Cusco. Lo que Coronado encontró en Hawikuh en julio de 1540 fue un asentamiento zuñi de casas de adobe de dos y tres plantas, sin oro y sin plata, habitado por agricultores que se defendieron con arcos y flechas.