José de la Riva-Agüero y Osma

Historiador, ensayista, jurista y político
1885–1944 · Nacionalidad Peruana

Retrato de José de la Riva-Agüero y Osma, historiador, ensayista y político peruano del siglo XX

🧑‍🏫 ¿Quién fue José de la Riva-Agüero y Osma?

José de la Riva-Agüero y Osma nació en Lima el 26 de febrero de 1885 en el seno de una de las familias más ilustres de la aristocracia colonial peruana. Por línea paterna era bisnieto de José Mariano de la Riva-Agüero y Sánchez-Boquete, primer presidente de la República del Perú; por línea materna, descendía de Gaspar de Osma, una de las estirpes más antiguas de la nobleza limeña. Esa conciencia de linaje —nobiliario, colonial, aristocrático— no fue para él un dato puramente biográfico sino un elemento constitutivo de su visión del Perú: la continuidad histórica desde el virreinato, la herencia hispánica y el catolicismo como pilares de la identidad nacional serían los ejes de su pensamiento maduro, aunque llegara a ellos por caminos tortuosos y tardíos. Educado en el Colegio de los Sagrados Corazones de La Recoleta, ingresó en 1901 a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, donde estudió Filosofía, Letras y Derecho bajo la influencia del filósofo conservador Alejandro Deústua y del historiador Carlos Wiesse.

En San Marcos, donde era conocido por la amplitud casi intimidante de sus lecturas, convocó a su alrededor a los jóvenes intelectuales que formarían la Generación del 900: Francisco García Calderón Rey, Víctor Andrés Belaúnde, Ventura García Calderón y José Gálvez Barrenechea, entre otros. Con veinte años presentó su tesis de bachillerato en Letras, El carácter de la literatura del Perú independiente (1905), que circuló de inmediato fuera de los muros universitarios y fue reconocida como la primera historia sistemática de la literatura peruana. En 1910 obtuvo el doctorado con La historia en el Perú, estudio metodológico sobre los historiadores del país que consolidó su posición como la inteligencia más precoz y mejor formada de su generación. La influencia de Marcelino Menéndez y Pelayo, con quien mantuvo correspondencia personal, y posteriormente la de la Escuela Histórica Alemana, definen el método erudito y comparativo que caracteriza toda su obra temprana.

Su trayectoria política e intelectual posterior siguió un arco que sus contemporáneos observaron con asombro creciente y, en muchos casos, con desconcierto. Tras una primera estancia europea de formación, se alejó del servicio público durante el régimen de Augusto B. Leguía (1919–1930), período que pasó en Europa estableciendo contactos con intelectuales conservadores españoles —la generación de Acción Española— y con círculos católicos italianos. De regreso al Perú, fue elegido alcalde de Lima (1931–1932) y ejerció brevemente como presidente del Consejo de Ministros y ministro de Instrucción Pública bajo el gobierno del general Óscar R. Benavides (1933–1934), cargo del que dimitió al aprobarse una ley de divorcio que consideraba incompatible con la moral católica. En la misma década presidió Acción Patriótica, movimiento político de orientación filofascista, y expresó públicamente simpatías por los regímenes de Mussolini y Franco que ensombrecieron su legado y fueron activamente silenciadas o minimizadas por las ediciones posteriores de sus obras completas. Murió en Lima el 25 de octubre de 1944, dejando su fortuna —fondos agrícolas, bienes raíces y una excepcional colección de arte— a la Pontificia Universidad Católica del Perú, de cuyo Instituto lleva desde entonces el nombre.

🏛 Importancia histórica y cultural

La importancia de Riva-Agüero en la historia intelectual peruana se asienta sobre dos contribuciones de naturaleza diferente y valor desigual en el tiempo. La primera, y más duradera, es de orden fundacional: con El carácter de la literatura del Perú independiente (1905) inauguró la crítica literaria universitaria en el Perú —por primera vez una obra académica trazaba una historia sistemática de las letras del país con criterios metodológicos explícitos, categorías analíticas propias y juicios de valor razonados— y con La historia en el Perú (1910) introdujo en la historiografía peruana la exigencia del rigor documental y la crítica de fuentes que Ranke y la Escuela Histórica Alemana habían establecido como estándar en Europa. Ambas obras definen un antes y un después en sus respectivos campos, y esa influencia fue reconocida explícitamente por quienes vinieron después: Raúl Porras Barrenechea afirmó que Riva-Agüero fue el primer maestro de historia comparada del Perú, y Luis Alberto Sánchez señaló que si algún escritor estuvo dotado para escribir la gran historia nacional de su país, ese fue él.

La segunda contribución, más controvertida, es su lectura de la identidad peruana desde una perspectiva hispanista y católica. Frente al indigenismo y al socialismo que dominarían el debate intelectual de los años veinte y treinta, Riva-Agüero sostuvo que el Perú era ante todo una nación forjada por la herencia española y la evangelización cristiana, y que cualquier proyecto nacional que ignorara esa continuidad histórica estaba condenado al fracaso. Esta posición, que en su versión temprana y moderada guarda cierta coherencia con los planteamientos de Belaúnde, derivó con el tiempo hacia un conservadurismo cada vez más intransigente, un hispanismo de filiación reaccionaria y, finalmente, hacia la simpatía con los fascismos europeos que sus propios herederos institucionales prefirieron eludir en las ediciones de sus obras completas. Esa trayectoria hace de Riva-Agüero un caso paradigmático de las tensiones entre la calidad intelectual y la responsabilidad política que atraviesan la historia del pensamiento latinoamericano del siglo XX, y explica por qué su figura suscita aún hoy valoraciones tan divergentes.

Como formador y mecenas, su influencia fue igualmente decisiva. Guillermo Lohmann Villena —el gran erudito de la historia colonial peruana—, José Agustín de la Puente Candamo y Pedro Benvenutto Murrieta se formaron directamente bajo su magisterio. Y la donación íntegra de su patrimonio a la Pontificia Universidad Católica del Perú transformó materialmente a esa institución, que sin ese legado difícilmente habría alcanzado la dimensión y los recursos que la convirtieron en uno de los principales centros académicos del país. El Instituto Riva-Agüero, que lleva su nombre y custodian sus colecciones, sigue siendo hoy un activo centro de investigación histórica y literaria.

📚 Datos destacados sobre José de la Riva-Agüero y Osma

📚 Obras de José de la Riva-Agüero y Osma

❓ Preguntas frecuentes sobre José de la Riva-Agüero y Osma

¿Dónde puedo leer las obras de José de la Riva-Agüero y Osma?

La edición de referencia son las Obras completas publicadas por el Instituto Riva-Agüero de la Pontificia Universidad Católica del Perú desde 1962, que suman más de veinte volúmenes. Para acceder a ellas te recomendamos consultar las bibliotecas universitarias peruanas, la Biblioteca Nacional del Perú o directamente el fondo del Instituto Riva-Agüero en el campus de la PUCP en Lima. Dado que su obra puede encontrarse en dominio público en muchos países, algunos textos están disponibles en repositorios digitales de acceso libre; se recomienda verificar la procedencia y fiabilidad de las versiones digitales consultadas.

¿Las obras de José de la Riva-Agüero son de dominio público?

En la mayoría de países, sí. Riva-Agüero murió en 1944 y en los países con un período de protección de setenta años post mortem —entre ellos el Perú— ese plazo venció en 2014. Sin embargo, las ediciones críticas, los estudios preliminares y los aparatos de notas incluidos en los volúmenes de las Obras completas del Instituto Riva-Agüero de la PUCP tienen su propia protección como obras derivadas. Se recomienda verificar la legislación vigente en cada territorio antes de reproducir o distribuir los textos.

¿Qué relación tuvo Riva-Agüero con el fascismo europeo?

Durante la década de 1930, José de la Riva-Agüero expresó públicamente simpatías por los regímenes fascistas de Mussolini en Italia y Franco en España, que interpretaba como garantes del orden católico frente al socialismo y la democracia liberal. Presidió Acción Patriótica, movimiento político de orientación filofascista en el Perú. Esta posición política, documentada en Por la verdad, la tradición y la patria (1937–1938) y en diversas cartas y artículos de la época, ha sido objeto de silencio o minimización en algunas ediciones posteriores de sus obras completas, lo que ha generado debate académico sobre la integridad de esas ediciones. Su trayectoria es un caso estudiado en la historia de las ideas latinoamericanas sobre la relación entre intelectualidad y autoritarismo en el período de entreguerras.